LA ÁRIDA INTENSIDAD DE LAS AUSENCIAS

Una mujer está en casa. La suya. La de siempre. Oye en el eco del viento las voces de quienes solían vivir allí, pero algunos ladridos la perturban. Sale de vez en cuando a revisar, pero la falta de agua a secado hasta las lágrimas de sus ojos, ella presiente que todo pronto será solo polvo.